domingo, 10 de mayo de 2009

Respubliko de la Insulo de la Rozoj















La República de la Isla de las Rosas (en esperanto Respubliko de la Insulo de la Rozoj) fue una micronación de existencia breve ubicada sobre una plataforma en el Mar Adriático, a pocos kilómetros de la costa de Rímini, Italia.

En 1964, el ingeniero italiano Giorgio Rosa pidió permiso para probar una nueva técnica para la construcción de una gran plataforma de 400 m² sostenida por nueve torres apoyadas sobre el lecho marino. La instalación fue construida y se abrieron sobre ella algunos establecimientos comerciales, incluyendo un restaurante, un bar, una discoteca, una tienda de recuerdos y una oficina postal.

La isla artificial declaró su independencia el 1 de mayo de 1968, con el nombre en esperanto de "Insulo de la Rozoj". Subsecuentemente se creó una bandera y fueron emitidas estampillas y moneda.

El gobierno italiano vio estas acciones como una táctica para obtener dólares del turismo sin pagar los impuestos estatales. Sea o no ésta la razón real de la creación de esta micronación, la respuesta del gobierno italiano fue rápida y contundente: dos carabinieri y dos inspectores de hacienda desembarcaron en la Isola delle Rose y asumieron el control. Se dice que el Concejo de Gobierno de la plataforma envió un telegrama al gobierno italiano para protestar por la "violación de su soberanía y el daño infligido al turismo por la ocupación militar", pero el mensaje fue ignorado. Más tarde, la Armada italiana destruyó la instalación con explosivos; acto que sería retratado en estampillas postales emitidas por el gobierno en el exilio de Rosa.

(Info buena; http://it.wikipedia.org/wiki/Repubblica_Esperantista_dell%27Isola_delle_Rose )

























Info en PDF (Italiano); http://www.cifr.it/ISOLA%20ROSE_12.pdf

La isla de Bannerman (La isla de Pollepel)




























































En medio del rio Hudson se asienta un abandono.

En 1900 un fabricante de armas escocés, Francis Bannerman VI, la compró y construyó en ella un castillo con la idea de utilizar la isla como almacen militar y arsenal, escribiendo bien grande en el muro occidental del castillo: "Bannerman's Island Arsenal"...Sin embargo, Bannerman murió en 1918 y las obras pararon. Unos años más tarde doscientas libras de dinamita explotaron y dejaron el castillo bastante dañado, asi que sus habitantes lo abandonaron y se marcharon con las armas a otra parte.

(info de http://aldea-irreductible.blogspot.com/2008/10/el-castillo-abandonado-de-la-isla-de.html)

jueves, 7 de mayo de 2009

Monumento a Myriam Stefford


...Entre las peculiaridades del alocado tren de vida de la pareja estaba la afición de Stefford a la aviación; adquirieron un monomotor, con la intención de recorrer con él todas las provincias del país. Antes de obtener su brevet, Stefford ya pilotaba, siendo una de las primeras mujeres piloto de Argentina. Poco antes del primer aniversario de la boda, el 26 de agosto de 1931, participaba en un raid aéreo cuando se precipitó a tierra en Marayes, provincia de San Juan. Las versiones sobre el accidente estuvieron teñidas del más ríspido sensacionalismo, afirmándose que el accidente había sido provocado por el esposo; éste dedicó a la memoria de Stefford un colosal monumento, erigido en el campo familiar. Es un obelisco de hormigón armado, de 82 m de altura, diseñado por el ingeniero Fausto Newton, bajo cuya base hay una cripta abovedada en la que descansan los restos de aquella; lleva la inscripción Viajero, rinde homenaje con tu silencio a la mujer que, en su audacia, quiso llegar hasta las águilas.
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1. No pensar que era un barón, sino que Barón es el primer apellido y Biza el segundo. Barón Biza. De Argentina acaba de llegarme un documental de televisión sobre el extraño caso de este señor. Había yo escrito hace unos años sobre él porque siempre me intrigó y al mismo tiempo horrorizó su historia. Y ahora, en mi último viaje a Argentina, conocedores de mi antiguo interés por el señor Barón Biza, vinieron unos periodistas al hotel a anunciarme que, lo más pronto posible, pensaban enviarme a Barcelona el reportaje que sobre el enigmático Raúl Barón Biza habían realizado para un canal de la televisión bonaerense.

Ayer estuve viendo la historia filmada de este perverso caballero, perfectamente descrita en el documental, lo que me ha permitido ampliar conocimientos sobre el extraño caso que hace unos años descubrí casualmente en Internet y que me llevó a escribir un artículo (con los cuatro apresurados datos que encontré en la Red) y, como consecuencia del mismo, a recibir llamadas y cartas de los más variados lectores argentinos que querían que les ayudara a divulgar en España la existencia de la insólita novela, El desierto y su semilla, que escribiera en 1999 Jorge, el no menos enigmático hijo de Barón Biza.

Ausente de todos los diccionarios -parece que era un escritor escandaloso pero muy mediocre-, en Internet se dice de Raúl Barón Biza que fue famoso en su época, en los años treinta del siglo pasado, por su "delirio provinciano, macabrismo (sic), extrema misoginia, misantropía, decadentismo y marginalia (sic)". Creo que se quedaron cortos a la hora de definirlo. Era el hijo único de un terrateniente multimillonario de la ciudad argentina de Córdoba. Se casó en primeras nupcias con la bellísima e intrépida Myriam Steford, una extranjera que pilotaba avionetas y sobrevolaba con ellas las infinitas posesiones cordobesas del padre de su marido. La joven aviadora se estrelló bien pronto, y fue a hacerlo precisamente en los inmensos jardines de su propia casa. La avioneta se hundió, con una verticalidad asombrosa, en la hierba recién mojada por la lluvia de aquel intempestivo día. Se hundió en el centro mismo de la finca familiar, y el desconsolado y raro marido mandó construir, en homenaje a la bella difunta y en el lugar mismo donde había caído el avión, un obelisco de más de ocho metros de altura, en cuyos sótanos -el documental pasea por ellos y parecen la tumba de un faraón- se dice que enterró todas las joyas de la muerta. Aunque la finca ya no es de los Barón Biza, el extraño obelisco pueden verlo hoy todavía cuantos circulan por la carretera provinciana que une la ciudad de Córdoba con Alta Gracia.

En segundas nupcias, Barón Biza -que mientras tanto no paraba de publicar escandalosas novelas "sexualmente satánicas"- se casó con la bellísima Clotilde Sabattini, jovencita de la alta sociedad argentina e hija de un notable político cordobés que (debió de ver enseguida algo raro en Barón) se opuso férrea e inútilmente a la boda. Barón la secuestró y después, en un descuido paterno, se casó con ella. Tuvieron tres hijos. Un día, en un desproporcionado ataque de celos, coincidiendo con los momentos de mayor apogeo del escándalo creado por una de sus horrendas novelas satánicas, Barón Biza desfiguró la cara de Clotilde con una botella de ácido y poco después se suicidó.

Recuerdo que, hace unos años, en el momento mismo de leer esto en Internet, quedé impresionado. Creí que ahí acababa esa historia espeluznante y satánica de obelisco extraño y de ácido corrosivo, pero para mi sorpresa, aún no había llegado al final. Uno de los tres hijos, Jorge Barón Biza, tenía todavía algo qué decir en la historia. Jorge publicó en 1999 El desierto y su semilla, libro en el que narra cómo fue minuciosamente reconstruido el rostro de su madre al tiempo que, en estructura paralela, trata de reconstruir la desgraciada historia de la desfigurada Argentina del siglo pasado. Según quienes lo han leído, el libro se aproxima en ocasiones a la obra maestra y, en cualquiera de los casos, el hijo se muestra muy superior, como escritor, a su depravado y macabro padre. Cuando El desierto y su semilla estaba recibiendo un alud de buenas críticas, imprevistamente su autor -al que algunos amigos míos trataron porque trabajó con ellos en el periódico Página 12 y hablan muy bien de él- se suicidó arrojándose desde la duodécima planta de una casa de pisos de la ciudad de Córdoba. Recuerdo que cuando, cada vez más impresionado, leí en Internet lo del suicidio del hijo, quedé más bien frustrado y me dije: "Qué gran pena no poder continuar leyendo. Apenas acababa de conocer la existencia de Jorge cuando se me ha matado".

ENRIQUE VILA-MATAS - Enigmas variados



martes, 28 de abril de 2009

lunes, 27 de abril de 2009

Urville

Urville tiene 11.820.257 habitantes. La mayor ciudad de Francia y de Europa.
























"He estado pintando desde los 5 años y siempre he sido un apasionado de las ciudades y los aeroplanos. En 1984 empecé a interesarme en el diseño de una ciudad imaginaria. La llame Urville. El nombre vino, de entre otras influencias, de Dumont d'Urville; el científico francés con base en los territorios franceses de la Antártida. Pero también del latin urbs, urbis, un pueblo, que en un principio fue tan solo una coincidencia.

Desde entonces he estado pintando diferentes vistas de la ciudad y compilando para mi una descripción histórica, geográfica, cultural y económica. La imaginaba como si fuera real. En Mayo del año 2000, Chantal, mi madre, me sugirió que escribiera una descripción para cada uno de los dibujos que había realizado.

Este libro es una guía ilustrada a Urville..."

(Vista limitada del libro de Urville; http://books.google.com/books?id=xJgvOh0eKKkC&dq=urville&printsec=frontcover&source=bn&hl=es&ei=SQ72Sd6lAsONsAbj14DXAg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=5#PPP1,M1)















viernes, 17 de abril de 2009

Estado libre de Fiume
















Gabriele D'Annunzio, poeta decadente, artista, músico, esteta, mujeriego, atrevido pionero aeronáutico, mago negro, genio y canalla, emergió de la I Guerra Mundial como un héroe con un pequeño ejército a sus órdenes: los "Arditi". A falta de aventuras, decidió capturar la ciudad de Fiume en Yugoslavia y entregársela a Italia. Después de una ceremonia necromántica junto a su querida en un cementerio de Venecia partió a la conquista de Fiume, y triunfó sin mayores problemas. Sin embargo Italia rechazó su generosa oferta; el primer ministro lo tachó de loco.

En un arrebato, D'Annunzio decidió declarar la independencia y comprobar por cuanto tiempo podría salirse con la suya. Junto a uno de sus amigos anarquistas escribió la Constitución, que declaraba la música como el fundamento central del Estado. Los miembros de la marina (desertores y anarcosindicalistas marítimos de Milán) se autodenominaron los Uscochi, en honor de los desaparecidos piratas que una vez vivieron en islas cercanas a la costa saqueando barcos venecianos y otomanos. Los mudemos Uscochi triunfaron en algunos golpes salvajes: las ricas naves italianas dieron de pronto un futuro a la república: ¡dinero en las arcas! Artistas, bohemios, aventureros, anarquistas (D'Annunzio mantenía correspondencia con Malatesta) fugitivos y expatriados, homosexuales, dandis militares (el uniforme era negro con la calavera y los huesos pirata; robada más tarde por las SS) y reformistas chalados de toda índole (incluyendo a budistas, teósofos y vedantistas) empezaron a presentarse en Fiume en manadas. La fiesta nunca acababa. Cada mañana D'Annunzio leía poesía y manifiestos desde el balcón; cada noche un concierto, después fuegos artificiales. Esto constituía toda la actividad del gobierno. Dieciocho meses más tarde, cuando se acabaron el vino y el dinero y la flota italiana se presentó, porfió y voleó unos cuantos proyectiles al palacio municipal, nadie tenia ya fuerzas para resistir.

D'Annunzio, como otros muchos anarquistas italianos, derivó tardíamente hacia el fascismo -de hecho, Mussolini mismo (el ex-sindicalista) sedujo al poeta a lo largo de esa senda-. Para el momento en que D'Annunzio se percató de su error era ya demasiado tarde: ya estaba demasiado viejo y enfermo. Pero el Duce lo hizo asesinar de todas formas -lo tiraron de un balcón- convirtiéndolo en un "mártir". En cuanto a Fiume, aunque carecía de la seriedad de la Ucrania o Barcelona libres, puede probablemente ilustrar mejor ciertos aspectos de nuestra búsqueda. En algunos aspectos fue la última de las utopias piratas (o el único ejemplo moderno); en otros aspectos quizás, fue muy posiblemente la primera TAZ moderna.

Creo que si comparamos Fiume con los levantamientos de París en 1968 (también con las insurrecciones urbanas italianas de los primeros setenta), al igual que con las comunas contraculturales americanas y sus influencias anarco-Nueva Izquierda, deberíamos percatamos de ciertas similitudes, tales como: la importancia de la teoría estética (los situacionistas); también lo que podrían llamarse "economías pirata", vivir de los excedentes de la sobreproducción social -incluyendo la popularidad de coloridos uniformes militares- y el concepto de música como forma de cambio social revolucionario; y finalmente su aire compartido de impermanencia, de estar preparados para movilizarse, transmutarse, reubicarse en otras universidades, cimas montañosas, guetos, fábricas, guaridas, fincas abandonadas; o incluso otros planos de la realidad. Nadie intentaba imponer otra dictadura revolucionaria más, ni en Fiume, ni en Paris o Millbrook. El mundo cambiaría o no. Mientras tanto mantenerse en movimiento y vivir intensamente.

El Soviet de Munich (o "república de consejos") de 1919 mostraba algunos rasgos de la TAZ, incluso a pesar de que -como en la mayoría de revoluciones- los objetivos establecidos no fueran exactamente "transitorios". La participación de Gustav Landauer como ministro de cultura junto a Silvio Gesell como ministro de economía y otros antiautoritarios y socialistas libertarios extremos como el poeta y dramaturgo Erich Mühsam, Ernst Toller y Ret Marut (el novelista B. Traven(11)) dieron al Soviet su inequívoco sabor anarquista. Landauer, que pasó años de soledad trabajando en su gran síntesis de Nietzsche, Proudhon, Kropotkin, Stirner, Meister Eckhardt, los místicos radicales, y los filósofos volk románticos, sabía desde un principio que el Soviet estaba condenado; sólo esperaba que durara lo suficiente para ser comprendido. Kurt Eisner, el mártir fundador del Soviet, creyó literalmente que los poetas y la poesía debían formar las bases de la revolución. Se pusieron en marcha planes para dedicar gran parte de B~varia a un experimento en economía y comunidad anarcosocialista. Landauer diseñó propuestas para un sistema de escuelas libres y un teatro del pueblo. Los ingresos del Soviet estaban más o menos limitados a la clase trabajadora más pobre y a los vecindarios bohemios de Munich, y a grupos como el Wandervogel (el movimiento neorromántico de la juventud), radicales judíos (como Buber), los expresionistas, y otros marginales. Por tanto los historiadores la menosprecian como una "república de café" y menoscaban su significado en comparación a la participación marxista y espartaquista en la(s) revolucion(es) alemana(s) de posguerra. Dejado fuera de juego por los comunistas y asesinado finalmente por soldados bajo la influencia de la Sociedad oculto-fascista de Thule, Landauer merece ser recordado como un santo. Aún así incluso algunos anarquistas hoy en día lo malinterpretan y condenan por "haberse vendido" al "gobierno socialista". Si el Soviet hubiera durado incluso un año, derramaríamos lágrimas con la sola mención de su belleza; pero incluso antes de que las primeras flores de esa primavera se hubieran marchitado, el geist y el espíritu de poesía fueron aplastados, y los hemos olvidado. Imagínate lo que debe haber sido respirar el aire de una ciudad en la que el ministro de cultura acaba de avanzar que los niños del colegio pronto estarán aprendiéndose de memoria los trabajos de Walt Whitman. ¡Ay! quien tuviera una máquina del tiempo...

Parc del Laberint d'Horta


















Labirinto Villa Pisani (Stra)




































lunes, 6 de abril de 2009

La república de los niños

















La llamada República de los Niños puede verse de varias maneras. Una de ellas es, precisamente, con ojos de niño, un lugar donde se puede jugar a ser grande recorriendo los principales lugares que conforman un país. La otra es con ojos de grande: algunos lo pensaron como un espacio formador de ciudadanos donde se aprende a vivir en la ciudad.

La República de los Niños se levantó hace medio siglo en un predio de 53 hectáreas ubicado en la localidad de Manuel B. Gonnet, sobre el camino General Belgrano, partido de La Plata, en tierras que pertenecían al antiguo campo de golf del "Swift Golf Club" destinadas a los frigoríficos ingleses asentados en la región.

La construcción, que comenzó en 1949 durante la gobernación del Cnel. Domingo Mercante, fue realizada por la empresa CAPRESA y financiada con recursos provinciales a través del Instituto Inversor de la Provincia de Buenos Aires con el objeto de poder construir el complejo en un tiempo record. En la edificación trabajaron 1600 obreros que se alojaban en las barracas dentro del mismo predio...

Hic Sunt Leones, escribían los romanos y los cartógrafos de la antigüedad para señalar los territorios en los que se extendían tierras inexploradas, zonas que se sustraían al poder imperial, tierras no domesticadas.

Hic Sunt Dracones se puede leer en el Hunt-Lenox Globe, a la altura de China.

(Foto del dia siguiente a la entrada)

Y dos dias despues... http://barcomasgrande.blogspot.com/2009/04/donde-estan-los-monstruos.html

Pingelap

En una pequeña isla de la Micronesia, llamada Pingelap, 57 de sus 700 habitantes ven la vida en blanco y negro. Son totalmente ciegos al color desde su nacimiento. La causa es una alteración genética, llamada acromatopsia, que se transmite de padres a hijos, y que, fuera de la isla, es muy rara. Se estima que afecta sólo a una de cada 30.000 personas. La peculiar historia y la situación de Pingelap explican que hoy haya un número tan disparatado de afectados en la isla (cerca del 10% padece esta ceguera al color y el 30% es portador de la mutación).

Se cuenta que hacia 1775, el tifón Lengkieki mató al 90% de los habitantes de Pingelap. La hambruna que siguió a este desastre natural aniquiló a unos cuantos más y sólo quedó un puñado, unas 20 personas, para repoblar la isla. Se cree que uno de ellos es el antepasado común de los actuales afectados por esta alteración. El aislamiento y la endogamia hicieron que, al cabo de unas pocas generaciones, la acromatopsia estuviese extendida por toda la población.

La isla de los ciegos al color - Oliver Sacks

domingo, 5 de abril de 2009

Molokai

La existencia de tanta maldad y crueldad hizo a Stevenson dudar de la existencia de dios. Todas sus dudas se juntaron cuando por vez primera se encontro con un leproso. Los leprosos no solamente sufrian una condicion fisica dolorosa sino un tratamiento duro y cruel. Como puede Dios permitir tanto sufrimiento y crueldad?

Ver este lugar de lastima infinita
El brazo podrido, la cara distorsionada,
El inocente sonriendo a su castigo
El necio fue tentado a negar a Dios.

Mira y se encoge. Pero mira otra vez.
Ay, belleza que brilla del dolor
Y aun el necio se calla y adora.

Robert Louis Stevenson

....

“No hay escasez de fealdad en el mundo. Si un hombre cierra sus ojos a ella, habrá más”,

Culión


Sólo veinte enfermos residen en la actualidad en la isla filipina de Culión, también llamada la isla de los muertos vivientes, que, a principios del siglo XX, albergó la mayor colonia de leprosos del mundo, una fortaleza prácticamente impenetrable en la que vivían como presos para aislarles del resto de la población. La isla quedó dividida en dos zonas, de enfermos y no enfermos, y para trasladarse de una a otra había que cruzar dos puestos de control vigilados por guardas armados hasta los dientes. El territorio tuvo hasta una moneda propia para evitar el contrabando y se separó a hombres y mujeres. Con el paso del tiempo y gracias a la eficacia de los nuevos tratamientos médicos, las autoridades relajaron algunas de las restricciones y se permitió el matrimonio entre pacientes.

Pese a que Culión fue declarada libre de lepra en 1988, algunos de los pacientes más ancianos no fueron reclamados por sus familias y por caridad se les permitió quedarse en una pequeña habitación del antiguo sanitario, ahora reconvertido en un moderno hospital, ha explicado su director, el doctor Valeriano López. Otros están alojados en domicilios particulares, al cuidado de familiares o vecinos. Dado que ya no se les considera una amenaza sanitaria, se les deja incluso salir a la calle, algo impensable cuando se estableció la colonia.

A mediados de los años 20, hasta 16.000 infectados, atendidos por sólo mil médicos, enfermeros y monjas, ocuparon las precarias e insalubres instalaciones, donde fueron sometidos a un sinfín de tratamientos experimentales para intentar hallar una cura a su mal. Situada en un antiguo fuerte militar en la parte más alta de la isla y rodeada por altas vallas electrificadas, la leprosería se convirtió en un símbolo del rechazo social a la enfermedad.

Castigo divino

Antes de que llegaran los colonizadores españoles, los indígenas filipinos ya conocían la lepra, que consideraban un castigo divino y combatían a través de remedios artesanales tan crueles como enterrar hasta el cuello a los leprosos en agujeros llenos de hojas secas o hacerlos permanecer en remojo en intestinos de vaca. En el siglo XVII, misioneros castellanos que querían poner fin a estas prácticas inhumanas abrieron las primeras leproserías en Manila y Cebú, de donde procedía la mayoría de los infectados. Desconcertadas por la ausencia de una cura, las autoridades coloniales ignoraron sistemáticamente el problema, hasta que en 1898 España perdió todos sus dominios en ultramar y Filipinas pasó a ser administrada por Estados Unidos.

Alarmados por el riesgo sanitario de unos 4.000 leprosos vagando por el archipiélago, los estadounidenses decidieron establecer al norte de la región de Palawan una colonia a imagen y semejanza de otra que ya funcionaba con éxito en la isla de Molokai, en Hawai. En 1906, comenzaron a aterrizar en Culión los primeros grupos de leprosos, y un año después se aprobó una ley que instaba a las fuerzas de seguridad a detener a cualquier persona sospechosa de padecer la lepra. Todos los diagnósticos positivos eran enviados a la colonia, cuya población empezó a crecer de forma vertiginosa, hasta llegar en 1925 a la cifra de 16.138 internos, la mayor de cualquier leprosería del planeta.

Los estragos de la Segunda Guerra Mundial

La II Guerra Mundial y la invasión japonesa marcaron el momento más duro para la leprosería, pues las fuerzas niponas cortaron el flujo de provisiones, y en 1944 más de 2.000 internos murieron por falta de alimento. Desde la liberación y durante las siguientes décadas, la colonia vivió un continuo éxodo de pacientes, hasta que a la caída del régimen de Ferdinand Marcos, se optó por crear una fundación para estudiar la enfermedad. En 1988, el Gobierno filipino declaró a Culión libre de lepra, lo que permitió a sus habitantes votar por primera vez en unas elecciones.


LA CASA NEGRA - Forough Farrokhzad:

http://www.youtube.com/watch?v=ZQz5FY-zXBQ&hl=es

http://www.youtube.com/watch?v=ujuP248YJYk&feature=related